Tratamientos

Medicina Orthomolecular

La medicina orthomolecular es una forma diferente de concebir la medicina, restableciendo el equilibrio químico del organismo, dando la molécula justa en el momento justo.

Prioriza la nutrición como tratamiento. Los tratamientos son sobre la base de vitaminas, minerales, aminoácidos (lo que llamamos los "ladrillos" de las proteínas), ácidos grasos esenciales y enzimas. Los diagnósticos están basados en la bioquímica individual de cada paciente, considerando los elementos que hoy nos intoxican, como la polución ambiental, la contaminación del agua y el suelo, las radiaciones, las carencias nutricionales y el estrés psicofísico. La disciplina pretende llegar a la causa de la enfermedad y no sólo paliar sus síntomas.

Los tratamientos son preventivos y curativos. Cuando las patologías ya avanzaron en forma silenciosa (por ejemplo la artrosis, la hipertensión, la enfermedad coronaria y cerebrovascular, la pérdida de la memoria, la diabetes e incluso el cáncer) la medicina convencional ofrece pocas respuestas. La medicina orthomolecular llega antes, pudiendo usar micronutrientes para reparar una bioquímica alterada. Al combatir la enfermedad preexistente se puede volver a poner el motor en marcha, sabiendo prevenir futuros desarreglos para mantener la calidad de vida.

La palabra orthomolecular significa equilibrio molecular y esta medicina tiene como objetivo reparar el desequilibrio que ocurre en las células. El Ingeniero Químico Linus Pauling fue quien creó este término en 1968. Galardonado dos veces con el premio Nóbel -en 1954 de Química y en 1962 de la Paz-, el doctor Linus Pauling fue pionero en describir el origen molecular y atómico de las enfermedades.

¿Por qué cree que se hizo conocida por su cualidad de "rejuvenecimiento"?
Se hizo conocida como una medicina de rejuvenecimiento porque la base de la medicina orthomolecular es la oxidología (la ciencia que estudia el oxígeno)

Se descubrió que el oxígeno es esencial para vivir en el 95% pero hay un 5% que forma radicales libres (RL) de oxígeno, que si están aumentados producen cientos de enfermedades y además son una de las principales teorías del envejecimiento. Ocurre que en la mitocondria, que es el pulmón y usina eléctrica de la célula, es en donde hay mayor producción de RL, dado que es allí donde hay más oxígeno. La mitocondria tiene ADN propio y por los RL el ADN que allí se encuentra se va rompiendo y muere la mitocondria primero para luego morir la célula.

Con visión de marketing, por estos hechos científicos se le dio a esta medicina la fama de rejuvenecedora.

Lo más importante es que es preventiva y si bien es cierto que puede dar un envejecimiento con mayor calidad de vida, haciendo más lentos los procesos que disminuyen nuestras capacidades mentales y locomotoras, igual envejecemos.

¿Para quiénes está indicada?
La medicina orthomolecular está indicada para toda persona que haya superado los 25 a 30 años, viva en las ciudades contaminadas y quiera prevenir el avance de muchas enfermedades, siendo las más epidémicas la aterosclerosis, la obesidad y el cáncer.

Luego, también podrán beneficiarse aquellas personas que ya tengan alguna enfermedad crónica como la artrosis, la obesidad, la diabetes y se pueda ayudar al tratamiento de la medicina tradicional, para eso está, para ayudar a la medicina tradicional.

Sabiendo que la medicina orthomolecular basa su tratamiento en la alimentación, ¿qué hábitos o costumbres alimenticias son nocivos para la salud?
Los hábitos alimentarios nocivos para la salud son todos los carentes de nutrientes esenciales, contenidos en frutas, verduras, semillas y legumbres, que no solemos comer en la cantidad necesaria. Además de las grasas que todos hoy conocemos como grasas trans, por ejemplo el asado, las salchichas, las frituras, las facturas, en primer término.

¿Qué ofrece la medicina orthomolecular diferente de la tradicional?
La medicina tradicional es muy eficaz para las patologías agudas, como una apendicitis, una neumonía, un infarto ya ocurrido o un accidente cerebrovascular (ACV). En tanto, la medicina ortomolecular es eficaz para la prevención de las patologías que son crónicas, como la artrosis o la aterosclerosis y las previene antes que el infarto o el ACV ocurran.

Acerca de la obesidad y la compulsión
Rodríguez Zía explicó que las causas de la obesidad en el mundo son adquiridas en el 75% de los casos. El consumismo y la imposición de alimentos nocivos para la salud están al alcance de todos, por lo que bien podría decirse que la epidemia fue creada. La visión orthomolecular de este problema se focaliza en el estrés entendido como una alteración de la bioquímica del sistema nervioso y luego, de todo el aparato hormonal.

Hoy sabemos que la panza (tejido adiposo intra abdominal) está en el banquillo de los acusados y desde allí miramos cómo y por qué se forma. Dado que es el origen de muchas enfermedades como la diabetes, los infartos cardíacos y cerebrales, la artrosis, los cálculos de vesícula y hasta algunos cánceres, vale hacerse la pregunta ¿Por qué tengo compulsión por las harinas y los dulces?

Lo primero que pasa es que las personas dejan de comer por mucho tiempo (más de 4 horas). Además, suelen desayunar muy poco: dos galletitas o tostadas (harinas) y alguna infusión, con lo cual ya "arrastran" 8 a 10 horas de ayuno de la noche anterior.

Así es que sienten que tienen energía para salir a trabajar porque la hormona del estrés normal -denominada cortisol- sube por la mañana. Si el día fuera muy difícil, aún subirá más y junto con el cortisol aumentará la adrenalina cerebral. El cortisol y la adrenalina harán que la persona pueda correr durante el día porque aumentan la glucosa en la sangre sacándola del hígado, hasta que se agote.

Luego, el día continúa a alta velocidad y el almuerzo pasa rápidamente (un sándwich con un café o una gaseosa). Así, sigue aumentando la glucosa en la sangre y comienza en paralelo, el aumento de la insulina. La insulina es la hormona por excelencia formadora de grasa. Al terminar el día la persona seguramente casi no merendó y llega a su hogar muy cansada. A las 20, el cortisol y la adrenalina normalmente caen y con ellas también el azúcar en sangre, pero el hígado ya no tiene reservas.

La falta de azúcar en la sangre genera una respuesta del cerebro de compulsión. Éste no deja pensar ni decidir la calidad de los alimentos que se comen y lo que más “pide” el cerebro son harinas y azúcares (arroz, papa, fideos, pan).

Además, el estrés pasado durante el día modificó los neurotransmisores cerebrales. El neurotransmisor más importante para evitar la compulsión es la serotonina.

La serotonina se forma de un aminoácido que se llama triptofano. Éste se encuentra muy concentrado en el chocolate. Si falta serotonina la persona sentirá que "necesita" comer chocolate.

La compulsión por comer harinas comenzó principalmente por dejar pasar mucho tiempo sin comer, allí el cerebro pide a gritos glucosa porque es lo único de lo que se alimenta. Así se cierra el círculo vicioso y enfermante que produce la panza. La barriga, panza, obesidad visceral son todos sinónimos de lo que se llama síndrome metabólico, más modernamente llamado por Per Björntorp (Profesor de Medicina de La Universidad de Goteborg, Suecia) , Síndrome de Civilización, pues incluye el estrés y el sedentarismo.

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